Nº 0, Vol. 0, Marzo 2000

           

Carta del Presidente

La Sociedad  Andaluza de Medicina Familiar y Comunita-
riaestá  de  enhorabuena, asistimos a la puesta  en  marcha
de un  nuevo empeño de sus socios, esta vez no es un em-
peño   cualquiera, contemplamos el nacimiento  de una
re-
vista científica
;a este momento no se llega de manera im-
provisada, es  el producto de la madurez y el desarrollo de
la  especialidad  en un medio concreto, y gracias al  esfuer-
zo y al tesón de todos los profesionales andaluces que han
conseguido  elevar   la  especialidad de la medicina de fami-
lia  a niveles  que hacen exigibles la presencia de este docu-
mento de relación, la comunicación  es  un elemento  tangi-
ble con un poderoso alcance en  la formación y la difusión
del conocimiento científico,  en  unos momentos de la his-
toria   donde  la información  virtual crece vertiginosamen-
te, el soporte de papel continúa siendo necesario, la adap-
tación  al  momento presente pasa por mantener  el  doble
formato, el papel y el informático.
      La revista no nace por  mera  casualidad,  un grupo  de
compañeros asumen la responsabilidad de dar respuesta a
la  necesidad generada por  la  propia evolución de nuestra
sociedad, planteándose difundir la producción científica de
nuestra comunidad  autónoma y de sus áreas de influencia,
especial  mención   haremos a las  comunidades  científicas
hispanoamericanas con las que nos une además del idioma,
planteamientos similares en  la  formulación de la medicina
de familia, los lazos son cada vez más importantes, la revis-
ta  es un eslabón más en los  numerosos contactos que tene-
mos,  baste señalar los acuerdos con la sociedad  de  medici-
na familiar de Salta (Argentina), Chile o Cuba.
     Los  avances  producidos  así  como la masa   crítica   de
investigadores  con  que contamos  son más que suficientes
para  iniciar  el trabajo,  somos conocedores de   las muchas
dificultades  con  las que vamos a contar,  deseamos que los
promotores  del  proyecto tengan la suficiente capacidad  de
esfuerzo  y  una  correcta  visión  de  futuro para que las di-
ficultades  del  camino no disminuyan  la  ilusión de los mo-
mentos actuales.  Apoyamos el proyecto, facilitamos el ca-
mino en la medida en que nos es posible, agradecemos a los
impulsores  y  damos  vía  libre por todo lo que supone  de
motor de avance científico  dentro  de  nuestra especialidad.
      La  SAMFYC  es  una sociedad científica con un poten-
cial  de  crecimiento  muy  importante, el número y  la  cali-
dad de los socios hacen que éste sea  muy  diverso,  preten-
demos y estamos en el camino  de  conseguir  ser  los  inter-
locutores  válidos  en  todos los temas referentes  a  nuestra
especialidad,  para  ello  es  imprescindible tener  el  recono-
cimiento  social  tanto de nuestros compañeros  médicos de
otras  especialidades  como de la población general, en  esta
última  tenemos  una impregnación progresiva, nuestro  tra-
bajo  diario  y  las  relaciones que  mantenemos  con los ciu-
dadanos  hacen que cada vez estemos más reconocidos,  las
actividades    que  se  enmarcan en  la producción  científica
nos   dan  credibilidad    dentro    de  la comunidad científica.
    La  diversidad de actuaciones   que   venimos   mantenien-
do  hacen  necesaria  la  delegación de responsabilidades,  es-






 tamos   absolutamente  convencidos de la honestidad   de
 aquellos profesionales  que sin ánimos de  lucro  entregan
 su esfuerzo y su trabajo sin esperar mucho o nada a cam-
 bio, desde aquí quiero agradecer a cuantos trabajan en las
 diferentes  áreas científicas de nuestra  sociedad,  particu-
 larmente  hemos de reconocer el esfuerzo  de  los  compo-
 nentes de los grupos de trabajo y de los componentes del
 comité de la revista a la que estamos dando la bienvenida,
 mi  reconocimiento  más entrañable  a  D. Manuel Gálvez
 que  ha  sabido dar  vida a los grupos de trabajo y en la ac-
 tualidad  impulsa con un afán innegable  el  nacimiento  de
 esta revista.
          He hecho referencia a la delegación de funciones, ne-
  cesaria por la compleja estructura que tenemos, pero igual-
  mente necesaria  e incluso imprescindible para expresar lo
  mejor  que llevamos dentro, con confianza en el buen jui-
 cio y  en el bien hacer para permitir plenas dosis de liber-
 tad y  de autonomía, en todos los casos es necesario pero
 en el actual es aun más necesario, apuesto por la indepen-
 dencia  editorial, la revista debe cumplir su objetivo de di-
 fundir  producción científica de medicina de familia, la crí-
 tica con structiva ha de ser un elemento de soporte, la dis-
 crepanci a y  el debate serán elementos de crecimiento, la
 diferencia de  opinión creará los nuevos paradigmas cons-
 tructivos, la  pluralidad será el elemento de unión. La inde-
 pendencia  editorial asegurará la continuidad del proyecto,
 las  personas  podemos ir cambiando, la adaptación es  un
 proceso  continuo, la revista se irá adaptando al  momento
 histórico en  el  que  se  encuentre, siendo fiel reflejo de las
 inquietudes del momento.
       La  revista  cuenta  con  un  comité  editorial  de  sobra
 conocido por todos, encontramos  a  los  compañeros  que
 han participado  en  un  sin  fin  de  proyectos, espero que
 tengan  las  puertas  abiertas a  los  profesionales  más  jó-
 venes, a  aquellos que se inician   y  se  afianzan en  la  es-
 pecialidad,  son  estos  compañeros  los  que  deben  ir to-
 mando  una  participación  creciente  en  la  vida  de  la re-
 vista,  igualmente  hago una invitación  a  la  participación
 y  a la toma  de  decisiones  de  todas  las  demás  activida-
 des  que  actualmente   tenemos   puestas en  marcha.  Los
 que nos iniciamos en  estas lides  hace  años  vivimos unos
 momentos  específicos   en   los  que  todos  teníamos  que
 saber  de  todo, en los que era   fundamental estar presente
 en  todos  los  foros,  el momento que  se nos  avecina   co-
 mienza  a   variar,  somos   lo  suficientemente   numerosos
 como   para   que   existan   preferencias   y   surjan nuevas
 ideas,  os  animo  a   incluiros  en los grupos de   trabajo,  a
 participar  en  la  organización de   congresos y  demás  ac-
 tividades  científicas  que  se  organizan, a incluiros  en  los
 programas   formativos tanto de  discentes    como  de  do-
 centes,  los  expertos  no  nacen,  se  hacen  a  lo  largo  del
 tiempo,  el  trabajo  del  día  a  día es la mejor fórmula para
 llegar a ser experto en una materia.
        Por   último   me  resta  desear larga y fructífera vida a
  esta revista.

                                     Juan Manuel Espinosa Almendro.
                                                             Presidente de SAMFYC.

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