El entorno natural del paciente crónico es atención primaria Imprimir
Viernes, 04 de Abril de 2014 09:08

Los pacientes con enfermedades crónicas requieren un seguimiento clínico continuado en atención primaria, tanto en el propio centro de salud como en el domicilio de los pacientes. Que se complementa con el seguimiento hospitalario cuando sufren comorbilidad asociada, complicaciones, recaídas o requieren ingreso.
Estudios epidemiológicos estiman que el 50% de la población adulta padece una enfermedad crónica y que el 8% de las personas mayores de 65 años son pacientes pluripatológicos; es decir, que padecen de forma simultánea dos o más enfermedades crónicas invalidantes, que les limitan funcionalmente para realizar las actividades cotidianas de la vida diaria.

Para la doctora Eloísa Fernández Santiago, médico de familia del Centro de Salud Las Palmeritas de Sevilla y presidenta del Comité Científico del VI Congreso Nacional de Atención Sanitaria al Paciente Crónico "la coordinación de ambos ámbitos asistenciales (primaria y hospital) es esencial para prevenir complicaciones, anticipar recaídas, mantener la adherencia terapéutica, disminuir los efectos adversos de la medicación y, entre otros, garantizar la seguridad del paciente en el domicilio evitando, por ejemplo, errores en la administración de los tratamientos. Sin olvidar la coordinación con otros recursos sociosanitarios, que se requieren para mejorar la calidad de vida de los pacientes crónicos pluripatológicos, sin necesidad de excluirlos de su entorno familiar y social".
 
Pero también es fundamental abordar el equilibrio emocional de la familia, especialmente del cuidador principal. Los cuidadores, la familia, deben aprender a afrontar emocionalmente la enfermedad y a manejar situaciones difíciles, como -por ejemplo- dónde acudir o qué hacer en caso de agravamiento o recaída súbita. Hay que capacitar al paciente y/o a su cuidador principal para asumir las habilidades que deben manejarse para proporcionar los cuidados que requiere.
 
Todo ello hace necesario un abordaje coordinado, global y multidisciplinar conducente a evitar el peregrinaje por múltiples especialidades médicas, racionalizar pruebas diagnósticas, simplificar tratamientos y disminuir los ingresos hospitalarios y las asistencias en dispositivos de urgencias, que conllevan stress para los pacientes y sus familias.